San Ignacio de Loyola

Una carrera de soldado terminada por una sola bala de cañón
Los primeros años de Ignacio no daban ninguna pista de la dirección que tomaría eventualmente. Nacido en una familia noble vasca en 1491, persiguió una carrera como soldado, y según su propio relato posterior, estaba más interesado en la gloria personal y la reputación que en la devoción religiosa. Ese camino terminó abruptamente el 20 de mayo de 1521, defendiendo la ciudadela de Pamplona contra las fuerzas francesas, cuando una bala de cañón lo alcanzó directamente, fracturándole gravemente una pierna y dañando la otra. Nunca volvería a combatir.
Autor desconocido, según Alonso Sánchez Coello, "San Ignacio de Loyola," Museo del Prado — dominio público.
Una conversión construida a partir del aburrimiento
Lo que siguió fue una convalecencia larga y físicamente dolorosa, y es aquí donde la historia de Ignacio toma su giro decisivo —no a través de una visión dramática, sino a través del simple aburrimiento. El único material de lectura disponible para él durante la recuperación era una vida de Cristo y una colección de vidas de los santos. Habiendo agotado su apetito por las novelas de caballería que hubiera preferido, leyó lo que tenía a mano en su lugar, y se encontró cada vez más atraído por la idea de un tipo de ambición completamente distinto —uno dirigido hacia algo más que su propia reputación.
Un manual construido a partir de su propia experiencia
De ese período de reflexión surgió lo que se convertiría en el legado escrito más perdurable de Ignacio: los Ejercicios Espirituales, un programa estructurado y práctico de oración, meditación y examen de conciencia destilado de su propio proceso de conversión. En lugar de guardarse el método para sí mismo, lo convirtió en un requisito para el pequeño grupo de compañeros que se le unieron, y más tarde para todo hombre que ingresara en la orden religiosa que crecería a partir de su colaboración.
De seis compañeros a una orden global
Esa orden —la Compañía de Jesús, o jesuitas— recibió reconocimiento oficial del Papa Pablo III el 27 de septiembre de 1540, con Ignacio sirviendo como su primer Superior General en París. Lo que comenzó como un pequeño círculo de compañeros creció rápidamente hasta convertirse en una de las órdenes religiosas más influyentes de la historia católica, conocida por la educación, el trabajo misionero y una rigurosa formación intelectual. Ignacio fue canonizado en 1622, un soldado convertido en fundador cuya segunda carrera entera se remonta a nada más dramático que una larga recuperación y dos libros que originalmente no había querido leer.
Trivia
¿Qué le sucedió a Ignacio en Pamplona?
¿Cómo llevó su convalecencia a una conversión religiosa?
¿Qué son los Ejercicios Espirituales?
¿Cuándo se fundaron oficialmente los jesuitas, y cuándo fue canonizado Ignacio?



