San Lorenzo

Un diácono encargado de la caridad de la Iglesia
El camino de Lorenzo hacia el martirio comenzó en un papel administrativo más que en uno dramático. Nacido probablemente en Huesca, en lo que hoy es España, viajó a Roma junto al futuro Papa Sixto II, quien lo ordenó diácono en el año 257, cuando Lorenzo tenía solo 32 años, y poco después lo nombró Arcediano de Roma. El cargo lo puso a cargo directo de los bienes materiales de la Iglesia y de la distribución de limosnas a los pobres —un trabajo práctico y poco vistoso que, sin embargo, lo situó en el centro de la vida caritativa de la comunidad.
Pietro da Cortona, "El martirio de San Lorenzo," c. 1650 — dominio público.
Una respuesta que convirtió una orden en una reprimenda
Ese cargo se volvió fatal en el año 258, cuando el emperador Valeriano emitió un edicto que exigía la ejecución de todos los obispos, sacerdotes y diáconos. Sixto fue asesinado el 6 de agosto. Antes del propio arresto de Lorenzo, el emperador según se cuenta le ofreció perdonarle la vida a cambio de entregar los tesoros de la Iglesia. Se dice que Lorenzo reunió a los enfermos, los pobres y los marginados de la ciudad y los presentó ante el emperador, declarando que esas personas —no el oro ni los objetos de valor— eran los verdaderos tesoros que poseía la Iglesia. Fue menos una negociación que una reprimenda pública, entregada directamente al hombre que tenía su vida en las manos.
Una última frase que sobrevivió al registro histórico
El relato de la ejecución real de Lorenzo se ha vuelto inseparable de una de las frases más citadas de la historia cristiana. La leyenda sostiene que fue asado hasta la muerte sobre una parrilla, y que a mitad del suplicio dijo a sus verdugos: "Ya estoy asado de este lado; dadme la vuelta y comed" —una línea de compostura casi imposible, pronunciada en medio de su propia tortura. Los historiadores han cuestionado la exactitud del relato, señalando que el edicto de Valeriano exigía la ejecución rápida del clero, típicamente por decapitación, lo cual encaja mal con la muerte lenta que describe la historia de la parrilla. Sea lo que fuere lo que realmente ocurrió en los detalles finales, la historia ha perdurado exactamente por la razón por la que suelen perdurar tales historias: una imagen de compostura tan extrema que se volvió imposible de olvidar.
Una basílica construida sobre una devoción perdurable
El martirio de Lorenzo, cualesquiera que fueran sus detalles precisos, lo convirtió en uno de los mártires más venerados de la Roma primitiva. La Basílica de San Lorenzo Extramuros, construida sobre su lugar de sepultura tradicional, sigue siendo hoy un importante destino de peregrinación en Roma —un monumento duradero a un diácono recordado menos por cómo murió y más por la respuesta aguda y certera que dio cuando le pidieron entregar un tesoro que él no creía que el oro pudiera representar.
Trivia
¿Cuál fue el papel de Lorenzo en la Iglesia romana primitiva?
¿Qué ocurrió cuando el emperador exigió los tesoros de la Iglesia?
¿Cuáles son las famosas últimas palabras de Lorenzo?
¿Qué le ocurrió al Papa Sixto II?



