Las virtudes
La misma raíz que la dinamita
Empecemos por la etimología, porque resulta genuinamente sorprendente: "Virtudes" viene del griego dynameis, que significa "poderes" o "fuerzas" —la raíz exacta que, filtrada a través de siglos de cambio lingüístico, da al español la palabra "dinamita". La traducción latina, virtutes, es de donde proviene el nombre de este rango, pero esa palabra latina originalmente significaba algo más cercano a capacidad o fuerza pura que a bondad moral. Es un caso en el que el significado de una palabra ha derivado tan silenciosamente que el nombre moderno de este rango angélico induce a error a la mayoría de quienes lo escuchan por primera vez.
Guariento di Arpo, ángel del ciclo de los Nueve Coros de Ángeles, c. 1354, Museo Cívico, Padua. Este panel en particular se identifica tradicionalmente con los Ángeles (el noveno coro) más que con las Virtudes específicamente; se usa aquí como imagen representativa de la misma serie histórica, ya que no sobrevive ningún panel de las Virtudes de ese ciclo en digitalización de dominio público — dominio público.
No la "virtud" que estás pensando
Ese cambio de sentido merece explicarse directamente, porque es fácil oír "Virtudes" e imaginar a un ángel que encarna la excelencia moral —la paciencia, la humildad, la caridad. No es de ahí de donde viene el nombre. El sentido más antiguo de virtutes sobrevive hoy en frases como "en virtud de", que todavía conserva el significado original de poder o capacidad, más que el de carácter ético. El nombre de este rango angélico es un fósil de ese uso más antiguo, no una afirmación de que este coro en particular se especialice en instrucción moral.
La lista de Pablo, y una palabra dentro de ella
La Escritura nunca nombra un rango llamado las Virtudes. Lo que ofrece es una sola palabra, incluida en la descripción que Pablo hace de la supremacía de Cristo: "sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero" (Efesios 1:21, RVR1960). La palabra griega detrás de "poder" aquí es dynamis —la misma raíz que la teología sistemática atribuyó después a este rango, principalmente en el tratado del siglo VI del Pseudo-Dionisio Areopagita, La jerarquía celeste, que clasificó toda categoría celestial mencionada en la Escritura en nueve rangos. Pablo está haciendo una afirmación sobre la supremacía de Cristo por encima de todo poder concebible; no está describiendo una orden de ángeles con una tarea definida.
Milagros en el mundo creado
La descripción del trabajo llegó después, y es distintiva. La tradición atribuye a las Virtudes el gobierno del mundo físico y natural, y la responsabilidad de los milagros y las señales que ocurren en él cuando Dios así lo quiere —lo que convierte a este en el rango más directamente asociado con lo milagroso entre los nueve coros. En las representaciones del ciclo del siglo XIV de Guariento di Arpo sobre los Nueve Coros de Ángeles en Padua, las Virtudes se muestran tradicionalmente sosteniendo un lirio inclinado hacia la tierra, una imagen visual de atención al mundo creado y físico, más que a los cielos que están por encima de él.
Un nombre que vale la pena verificar dos veces
Como con cada rango de este sistema, vale la pena ser honestos sobre las capas que hay aquí: la Escritura ofrece una palabra en una frase; la teología posterior aporta el rango, el papel y la reputación de obrar milagros; y siglos de uso del español aportan un nombre que ya no significa lo que significaba antes. Las Virtudes ocupan su lugar junto a los serafines, los tronos, las dominaciones, las potestades, los principados y los arcángeles como rango en el mismo marco de nueve coros —un recordatorio de que hasta un nombre puede cargar toda una historia oculta, si uno se molesta en preguntar de dónde viene.





