El Examen de San Ignacio

Una bala de cañon en la pierna no es el origen habitual de una practica de oracion, pero asi empieza esta: un vanidoso noble español herido en batalla, llamado Iñigo, pasa meses de 1521 postrado en cama sin mas lectura que una vida de Cristo y un libro de santos, y empieza a notar que algunas de sus ensoñaciones lo dejaban inquieto y otras en paz. Sobre esa observacion construyo todo un metodo de oracion. Siglos despues, los jesuitas siguen practicandolo cada dia, y se ha convertido en una de las formas de oracion catolica mas difundidas fuera de la Misa y el Rosario.

Una bala de cañon, una convalecencia aburrida y un descubrimiento

Antes de ser San Ignacio de Loyola, era simplemente Iñigo Lopez de Loyola, un noble vasco con ambiciones de gloria militar y conquista amorosa. Esas ambiciones se truncaron de golpe en 1521, en la batalla de Pamplona, cuando una bala de cañon le destrozo la pierna. Durante la larga recuperacion, inmovil, sin mas a mano que una vida de Cristo y una coleccion de biografias de santos -no precisamente su lectura preferida-, noto algo que mas tarde considero decisivo: las ensoñaciones de caballeria y romance lo dejaban entusiasmado en el momento pero vacio despues, mientras que las ensoñaciones de imitar a los santos dejaban una paz mas tranquila y duradera.

Cuadro de Pedro Pablo Rubens de San Ignacio de Loyola, vestido con habitos sacerdotales negros, sosteniendo un libro.

Pedro Pablo Rubens, San Ignacio de Loyola, c. 1610-1612, oleo sobre lienzo — dominio publico.

Esa atencion -fijarse deliberadamente en el regusto emocional de distintos pensamientos, no solo en los pensamientos mismos- se convirtio en la semilla de todo un metodo espiritual. Ignacio paso los años siguientes puliendolo, hasta compilarlo en los Ejercicios Espirituales, un manual de retiro estructurado cuya redaccion final se publico en 1548, y que exigio a todo miembro de la orden religiosa que fundo, la Compañia de Jesus (los jesuitas, aprobados formalmente en 1540).

Los cinco pasos

Dentro de los Ejercicios, Ignacio incluyo una practica diaria mas breve, pensada para rezarse incluso fuera de un retiro completo: lo que hoy llamamos el Examen. Su estructura recorre cinco momentos:

  1. Tomar conciencia de la presencia de Dios. Empezar deteniendose simplemente y reconociendo que el dia que se va a repasar se vivio en presencia de Dios, se haya notado o no esa presencia en su momento.
  2. Repasar el dia con gratitud. Volver sobre los acontecimientos del dia -no de manera exhaustiva, sino atenta- buscando lo bueno, por pequeño que sea, y dando gracias por ello.
  3. Prestar atencion a las emociones. Este es el paso que desciende mas directamente de la intuicion de Ignacio con la bala de cañon: notar los movimientos emocionales del dia, que la tradicion ignaciana llama consolacion (movimiento hacia la fe, la esperanza, el amor y la paz) y desolacion (movimiento hacia la duda, la inquietud y el alejamiento de Dios).
  4. Elegir un momento del dia y orar a partir de el. En lugar de procesarlo todo, elegir un solo instante -una conversacion, una decision, un sentimiento- y llevarlo directamente a la oracion.
  5. Mirar hacia el dia siguiente. Cerrar mirando adelante con esperanza, pidiendo la gracia necesaria para lo que traiga el dia venidero.

Ignacio quiso que esto fuera breve y repetible -tradicionalmente rezado al mediodia y de nuevo por la noche, y lo bastante corto, segun su propia descripcion, como para caber en unos quince minutos, sin exigir un periodo extenso de meditacion.

No es lo mismo que un examen de conciencia

El Examen a veces se confunde con el examen de conciencia tradicional, la revision de los propios actos frente a un criterio moral -comunmente los Diez Mandamientos-, previa a la confesion sacramental. Esa practica tiene raices genuinas en la tradicion catolica, y el Catecismo menciona el examen de conciencia en el contexto de la preparacion para el sacramento (CIC 2454).

El Examen de Ignacio se solapa con esa practica pero es mas amplio en alcance y distinto en tono. En lugar de buscar sobre todo pecados que confesar, repasa toda la textura del dia -lo bueno junto con lo dificil- buscando donde estuvo activo Dios y donde la resistencia o la distraccion desviaron la atencion. Es menos un inventario moral y mas un habito de fijarse, mas cercano en espiritu a lo que los autores modernos sobre espiritualidad ignaciana llaman a veces "encontrar a Dios en todas las cosas", una frase muy asociada a la espiritualidad jesuita en general.

Consolacion y desolacion: el vocabulario de fondo

El nucleo del tercer paso del Examen es una distincion que Ignacio desarrollo con detalle en otra parte de los Ejercicios Espirituales, en lo que llamo las Reglas de Discernimiento de Espiritus. La consolacion designa cualquier movimiento interior que acerca a la persona a una fe, esperanza y amor de Dios mayores -no necesariamente sentimientos alegres en sentido simple, sino una paz que se profundiza y una orientacion hacia Dios, incluso en medio de la dificultad. La desolacion designa lo contrario: inquietud, duda y un alejamiento de Dios, incluso cuando las circunstancias parecen exteriormente normales.

La intuicion mas amplia de Ignacio, nacida de sus propias ensoñaciones de convaleciente, fue que estos movimientos merecen seguirse a lo largo del tiempo, no solo notarse una vez. El Examen diario es la herramienta practica construida para ese seguimiento -un habito pensado para afinar la capacidad de una persona de reconocer, en el momento y no solo en retrospectiva, hacia donde se mueve realmente su vida interior.

Por que se extendio mucho mas alla de los jesuitas

Como los Ejercicios Espirituales se diseñaron originalmente para usarse dentro de un retiro dirigido de un mes de duracion, gran parte de la espiritualidad ignaciana siguio siendo bastante especializada durante siglos, enseñada sobre todo en la formacion jesuita y en casas de retiro. El Examen ha sido la gran excepcion: su brevedad y su utilidad fuera de un contexto de retiro lo han convertido en una de las piezas de oracion ignaciana mas adoptadas entre los catolicos comunes, enseñada hoy en la formacion de adultos parroquial, en libros de espiritualidad popular y en aplicaciones de oracion diaria breve, independientemente de cualquier compromiso mas amplio con el resto de los Ejercicios.

Trivia

Que es el Examen y quien lo creo?
El Examen (del latin examen, 'examinar') es una oracion diaria estructurada en cinco pasos de revision reflexiva, desarrollada por San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañia de Jesus (los jesuitas), e incluida en sus Ejercicios Espirituales, finalizados en 1548. Se reza tradicionalmente una o dos veces al dia, comunmente al mediodia y por la noche.
Cuales son los cinco pasos del Examen?
Los Ejercicios Espirituales de Ignacio proponen cinco pasos: (1) tomar conciencia de la presencia de Dios, (2) repasar el dia con gratitud, (3) prestar atencion a las emociones vividas durante el dia, (4) elegir un momento del dia y orar a partir de el, y (5) mirar hacia el dia siguiente. El orden y el enfasis varian un poco entre distintas adaptaciones modernas, pero estos cinco elementos se mantienen constantes.
En que se diferencia el Examen de un examen de conciencia antes de la confesion?
Un examen de conciencia tradicional antes de la confesion busca sobre todo pecados que confesar, contrastados con los Diez Mandamientos u otros marcos similares. El Examen es mas amplio y contemplativo: repasa todos los movimientos del dia, de consolacion y de desolacion, no solo las faltas, buscando notar donde estuvo activo Dios a lo largo del dia, no solo donde uno fallo.
Que significan consolacion y desolacion en la espiritualidad ignaciana?
Son terminos tecnicos de las Reglas de Discernimiento de Espiritus de Ignacio. La consolacion designa un movimiento interior hacia la fe, la esperanza, el amor y la paz con Dios; la desolacion designa un movimiento interior hacia la duda, la inquietud y el alejamiento de Dios. El Examen entrena a la persona para notar estos movimientos mientras ocurren a lo largo del dia, no solo en retrospectiva.
Cuanto tiempo suele llevar rezar el Examen?
Ignacio sugeria que podia rezarse en apenas quince minutos, lo que lo hace notablemente mas breve que un periodo completo de meditacion de los Ejercicios Espirituales, pensado para encajar en un dia laboral ordinario y no exigir un retiro extenso.
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