El Via Crucis: como rezarlo en casa
Una ruta de peregrinacion traida a casa
El Via Crucis, tambien llamado las Estaciones de la Cruz, hunde sus raices en una practica muy literal: peregrinos recorriendo la ruta real en Jerusalen que se cree que sigue el camino de Cristo desde su condena hasta su crucifixion y sepultura. Hay constancia de cristianos que caminaban esta ruta de alguna forma desde al menos el siglo IV, no mucho despues de que el cristianismo se legalizara en el Imperio romano y la peregrinacion a Tierra Santa se volviera practicable para un numero mayor de creyentes.
El Greco, Cristo abrazado a la cruz, c. 1602, Museo del Prado, Madrid — dominio publico.
Como viajar a Jerusalen fue, para la mayoria de los cristianos a lo largo de la historia, sencillamente imposible, la Iglesia desarrollo una alternativa portatil: un conjunto fijo de escenas, que representaban los momentos clave de esa misma ruta, que podia instalarse dentro de cualquier iglesia local. Los frailes franciscanos, a quienes se confio la custodia oficial de los lugares santos cristianos en Tierra Santa en 1342, tuvieron un papel importante en popularizar esta practica por toda Europa, y hacia los siglos XVII y XVIII la devocion ya se habia fijado en su forma actual, hoy familiar, de catorce estaciones.
Las catorce estaciones
El conjunto tradicional es el siguiente:
- Jesus es condenado a muerte
- Jesus toma la cruz sobre si
- Jesus cae por primera vez
- Jesus encuentra a su madre dolorosa
- Simon de Cirene ayuda a llevar la cruz
- La Veronica enjuga el rostro de Jesus
- Jesus cae por segunda vez
- Jesus encuentra a las mujeres de Jerusalen
- Jesus cae por tercera vez
- Jesus es despojado de sus vestiduras
- Jesus es clavado en la cruz
- Jesus muere en la cruz
- Jesus es bajado de la cruz
- Jesus es puesto en el sepulcro
Algunos conjuntos devocionales modernos añaden una decimoquinta estacion que representa la Resurreccion, reflejando un impulso pastoral de cerrar la devocion en una nota de esperanza y no de sepultura, pero esta decimoquinta estacion es una añadidura posterior, no parte de las catorce tradicionales.
Escritura y tradicion, honestamente distinguidas
Nueve de las catorce estaciones se apoyan directamente en los relatos evangelicos de la Pasion: la condena de Cristo, el camino al Calvario, la crucifixion y muerte, y la sepultura, todas estan recogidas en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Tres estaciones, sin embargo -Cristo cayendo tres veces por separado, el encuentro con su madre en el camino, y la Veronica enjugando su rostro con su velo- provienen de la tradicion piadosa y la leyenda, no de una narracion evangelica directa. Ninguna de estas tres aparece explicitamente en la Escritura; se desarrollaron a lo largo de siglos de devocion popular y de relatos escritos posteriores de la Pasion.
Esta distincion importa lo suficiente como para que el papa Juan Pablo II introdujera en 1991 una version alternativa llamada el Via Crucis biblico, que sustituye las estaciones no biblicas por momentos tomados directamente de los Evangelios -la agonia en el huerto, el arresto de Cristo, y su negacion por Pedro, entre otros- para usarse junto a las catorce tradicionales, no como sustituto de ellas. Ambas formas siguen en uso activo en toda la Iglesia hoy.
Como rezarlo, paso a paso
El Via Crucis no requiere sacerdote ni ningun entorno especial mas alla de un conjunto de imagenes o marcadores que representen cada escena, lo que en parte explica por que se traslada tan facilmente a la devocion en casa. En cada estacion, el patron habitual es:
- Detenerse y llegar mentalmente a la escena: muchas versiones incluyen un breve versiculo, tradicionalmente "Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos", con la respuesta "Que por tu santa cruz redimiste al mundo."
- Leer o recordar una breve meditacion sobre el acontecimiento concreto de esa estacion.
- Rezar brevemente: un Padrenuestro, un Avemaria, o una oracion propia y breve, es habitual.
- Pasar a la siguiente estacion, fisicamente si se usan imagenes impresas repartidas por una sala, o simplemente avanzando en orden si se reza desde un folleto o una aplicacion.
No hay una duracion fija exigida: la devocion puede rezarse despacio, con una meditacion extensa en cada estacion, o brevemente, recorriendo las catorce en diez o quince minutos. Lo que importa devocionalmente es el recorrido atento por la secuencia, no completarla dentro de un marco de tiempo determinado.
Arte en la pared de la iglesia, no solo palabras
Parte de lo que distingue al Via Crucis entre las devociones catolicas es que se concibio desde el principio para ser tan visual como verbal. El derecho canonico exige que, como minimo, haya un conjunto de catorce cruces presentes para que la devocion lleve su indulgencia oficial (una remision parcial de la pena temporal, distinta de las indulgencias plenarias ligadas a otros actos especificos), y la mayoria de las parroquias empareja cada cruz con una imagen -una pintura, un relieve tallado o un mosaico- que representa la escena de esa estacion. Por eso el Via Crucis suele ser la obra devocional visualmente mas coherente de cualquier iglesia, apareciendo en conjuntos emparejados de catorce y dando a los artistas, a lo largo de los siglos, un tema y una secuencia definidos con los que trabajar, desde sencillas placas pintadas en una pequeña parroquia rural hasta elaborados relieves de bronce en una gran catedral. Rezar el Via Crucis, historicamente, significaba caminar fisicamente de imagen en imagen por la nave -un movimiento pensado para hacer eco, en miniatura, de la caminata original de los peregrinos por las calles de Jerusalen.
Cuando se reza mas comunmente
El Via Crucis esta especialmente asociado a los viernes de Cuaresma, cuando muchas parroquias celebran un servicio comunitario recorriendo juntas las catorce estaciones, a menudo dirigido por un sacerdote o diacono, y al Viernes Santo mismo, el dia en que la Iglesia conmemora directamente la crucifixion de Cristo. Fuera de la Cuaresma, el Via Crucis puede rezarse en cualquier momento, individualmente o como devocion familiar, y combina de forma natural con otras practicas cuaresmales como el Rosario o un tiempo ante el Santisimo Sacramento como parte de un patron mas amplio de oracion cuaresmal.





