San Mateo Apóstol

Un trabajo que lo convertía en extraño entre los suyos
Antes de ser apóstol, Mateo trabajaba como recaudador de impuestos en Capernaúm, cobrando tributos en nombre de Herodes Antipas a agricultores, comerciantes y viajeros que pasaban por la principal ruta comercial. Era un trabajo lucrativo, y profundamente resentido —los recaudadores de impuestos judíos eran considerados ampliamente colaboradores de Roma, y se les suponía con frecuencia (a menudo con razón) que se quedaban con más de lo que les correspondía. Asociarse con uno, y mucho menos reclutarlo, no era un gesto social neutro.
Caravaggio, "La vocación de San Mateo," 1599-1600 — dominio público.
Dos palabras, sin negociación
Eso es exactamente lo que hace Jesús. Mateo registra su propio llamado con una brevedad casi sorprendente: "Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. Él se levantó y le siguió" (Mateo 9:9, Biblia de Jerusalén). No hay vacilación registrada, ni regateo, ni explicación alguna de por qué un hombre en plena jornada de trabajo simplemente se levantaría y lo dejaría todo. El texto no se detiene en sus motivos —solo en lo inmediato de su respuesta.
Un reclutamiento que otros judíos observantes habrían cuestionado
Lo que hace el momento más contundente es lo que habría significado para los testigos. Se esperaba que los rabinos y maestros respetados mantuvieran distancia de los recaudadores de impuestos, no que los atrajeran a su círculo íntimo. La elección de Jesús de llamar a Mateo —públicamente, en su propio puesto— era menos un gesto discreto y más una declaración visible sobre a quién consideraba realmente digno de seguirlo — el mismo círculo íntimo en el que ya había llamado a pescadores como Andrés.
De un puesto de recaudación al Evangelio más extenso
La tradición sostiene que Mateo llegó a escribir el Evangelio que lleva su nombre —el más largo de los cuatro, y uno que los escritores de la Iglesia primitiva asociaron con una audiencia judeocristiana, y que según algunos relatos fue compuesto originalmente en arameo. Cualesquiera que sean los detalles precisos de su autoría, la trayectoria sigue siendo asombrosa: un hombre cuya profesión lo convertía en objeto de desprecio se convirtió, en la memoria cristiana, en una de las cuatro voces elegidas para registrar la vida del hombre que lo llamó.
La cena que siguió al llamado
El propio Evangelio de Mateo no se detiene en su levantarse del puesto de recaudación —continúa con una escena de cena que provocó su propia controversia: Jesús comiendo en casa de Mateo junto a "muchos publicanos y pecadores", lo que atrajo las críticas de los fariseos por frecuentar tal compañía (Mateo 9:10-11). La respuesta de Jesús —que no son los sanos, sino los enfermos, quienes necesitan un médico— reformula todo el episodio como una declaración de propósito y no como un error de juicio. El Evangelio de Lucas cuenta esencialmente la misma historia del llamado, pero llama Leví al recaudador (Lucas 5:27-32), y la armonización tradicional —seguida por la Iglesia desde los primeros siglos— sostiene que Leví y Mateo son el mismo hombre, con "Mateo" funcionando como un segundo nombre o uno nuevo adoptado tras su llamado, de forma parecida a como Simón se convirtió en Pedro.
Un hombre alado entre los cuatro vivientes
En el arte cristiano, y especialmente en la decoración de iglesias, cada uno de los cuatro evangelistas se empareja tradicionalmente con uno de los cuatro seres vivientes descritos en la visión del profeta Ezequiel y retomados en el Apocalipsis: un hombre, un león, un buey y un águila. El símbolo de Mateo es el hombre alado (a veces representado como ángel), una asociación que se remonta a los primeros comentaristas cristianos, quienes la vincularon con la genealogía que abre su Evangelio, la cual arraiga los orígenes de Jesús en la historia y el linaje humanos antes que en cualquier otra cosa. Ese símbolo aparece de manera constante a lo largo de siglos de manuscritos iluminados, esculturas de catedrales y retablos, lo que convierte a Mateo en uno de los pocos apóstoles identificables al instante por un atributo que nada tiene que ver con la forma de su muerte.
De Capernaúm a una leyenda mucho más tardía
La Escritura no dice nada sobre lo que fue de Mateo después de que terminan los Evangelios, y todo lo que viene después pertenece a la tradición posterior, no a ningún registro contemporáneo. Diversos relatos, ninguno uniforme ni verificable, sitúan su ministerio posterior en regiones tan distantes como Etiopía, Persia o Partia, y sostienen que murió mártir —aunque los detalles difieren lo suficiente entre las fuentes como para que la Iglesia trate estos pormenores como tradición piadosa, no como historia establecida. La evidencia histórica que sí existe apunta, en cambio, a unas reliquias veneradas desde la época medieval en la cripta de la catedral de Salerno, en el sur de Italia, llevadas allí en el siglo X según la tradición local, y que siguen siendo hoy el centro de una fiesta anual en septiembre en la ciudad.
Por qué perdura la versión de Caravaggio
La imagen principal de esta página, "La vocación de San Mateo" de Caravaggio, merece entenderse como algo más que una ilustración: pintada hacia 1600 para la capilla Contarelli en Roma, sitúa a Mateo vestido a la moda de la época en una mesa de contadores de monedas, con un haz de luz y la mano señaladora de Cristo atravesando la oscuridad desde el borde del lienzo. Los historiadores del arte han debatido durante mucho tiempo cuál de las figuras sentadas es realmente Mateo —el hombre que se señala el propio pecho con aparente incredulidad, o el joven al final de la mesa absorto en contar dinero— y esa ambigüedad es, posiblemente, el punto central: el cuadro capta el instante exacto y desorientador antes de que un hombre corriente se dé cuenta de que acaba de ser elegido.
Trivia
¿A qué se dedicaba Mateo antes de ser llamado por Jesús?
¿Qué dice la Biblia sobre su llamado?
¿Por qué habría escandalizado a la gente el llamado de Mateo?
¿Qué llegó a escribir Mateo?
¿De qué es patrono San Mateo, y cuándo es su fiesta?







